No pasa nada... he estado fuera, y luego acatarrada. GRACIAS mil a los que habéis estado pendientes. Es increíble el "seguimiento" que me hacéis y lo que os lo agradezco!
Pasado mañana, como me recuerdan desde el piso de al lado del 5ºA, es Guadalupe, y trataré de explayarme como se merecen México, mis mexicanos y Ella.
Trataré de no olvidar que cumpliría años mi primer profesor de inglés (los ojos azules con la voz mas bonita que hayas oído) y el sevillano al que le gustan las cosas claras y el chocolate espeso y que de vez en cuando me visita. Buen día para nacer, sí señor!
Hoy... resulta que volando voy, volando vengo.
Cada año la misma sensación al llegar el 1o de Diciembre. Muchas ausencias y recuerdos; pero también muchas caras nuevas y expectativas de cosas por llegar. ¡Bien!
LORETO viene del latin laurel (al menos eso dice un librito que tengo)... Y está relacionado con el mundo de la aviación. Yo, ni una cosa, ni la otra.
A mí me viene de serie. Osea, de sangre.
Y me hace volar.
jueves, 10 de diciembre de 2009
viernes, 27 de noviembre de 2009
THANKSGIVING
Pues resulta que se me ha hecho tarde pero aquí estoy.
Lo hemos visto mil veces en las películas norteamericanas. El día de Thaksgiving.... Es un "puente" oficial en todo Estados Unidos.
El último jueves del mes de noviembre, las familias se reúnen; recorren grandes distancias para pasar 4 días juntos. Y se arremolinan alrededor de un pavo. A nada que repase mi memoria cinéfila, asumo que pasar solo el día de Acción de Gracias, es equivalente a estar solo en Nochebuena.
Vale, de acuerdo. Después están los "malos rollos" entre cuñados...suegros...sobrinos... y todas esas cursiladas (como la ineludible salsa de arándanos...) que hemos visto "cienes" de veces en el cine.
No voy a detenerme en el origen (muy bonito, por cierto) de la fiesta que celebran ni en las costumbres nacionales de ese país. Me quedo con el gesto: Dar gracias. Una buena costumbre que, a veces, vamos perdiendo por aquí, que es lo que me importa ahora. A veces, parece que creeemos que si recibimos algo a lo que "tenemos derecho"... no debemos agradecerlo. Y no damos las gracias. En detalles sin importancia. Que un tendero te devuelva el cambio... es lo normal. Y dejamos de dar las gracias. Que te esperen para subir en un ascensor...es lo normal, y ... dejamos de dar las gracias... Que un camarero traiga lo que le hemos pedido...es normal... Que unos padres se ocupen (y preocupen) de sus hijos...es lo normal... Y dejamos de dar las gracias.
Así, subiendo de escala...nos acostumbramos y no agradecemos las cosas medianas...y, por último...las grandes. Y dejamos de "dar gracias".
Hoy me digo (y te digo, si me lees): Da las gracias. Es gratis. No es sólo cuestión de educación ni "urbanidad". No te rebaja. No te hace "peor". No te humilla. De hecho...aunque tú no lo sepas, te recuerda quién eres.
Prueba. Da las gracias. Y, aunque no lo entiendas...Harás bien.
Thanksgiving: agradeciendo, que es gerundio.
Hasta mañana. O pasado. (No voy a "crecerme ahora", que nos conocemos...)
Lo hemos visto mil veces en las películas norteamericanas. El día de Thaksgiving.... Es un "puente" oficial en todo Estados Unidos.
El último jueves del mes de noviembre, las familias se reúnen; recorren grandes distancias para pasar 4 días juntos. Y se arremolinan alrededor de un pavo. A nada que repase mi memoria cinéfila, asumo que pasar solo el día de Acción de Gracias, es equivalente a estar solo en Nochebuena.
Vale, de acuerdo. Después están los "malos rollos" entre cuñados...suegros...sobrinos... y todas esas cursiladas (como la ineludible salsa de arándanos...) que hemos visto "cienes" de veces en el cine.
No voy a detenerme en el origen (muy bonito, por cierto) de la fiesta que celebran ni en las costumbres nacionales de ese país. Me quedo con el gesto: Dar gracias. Una buena costumbre que, a veces, vamos perdiendo por aquí, que es lo que me importa ahora. A veces, parece que creeemos que si recibimos algo a lo que "tenemos derecho"... no debemos agradecerlo. Y no damos las gracias. En detalles sin importancia. Que un tendero te devuelva el cambio... es lo normal. Y dejamos de dar las gracias. Que te esperen para subir en un ascensor...es lo normal, y ... dejamos de dar las gracias... Que un camarero traiga lo que le hemos pedido...es normal... Que unos padres se ocupen (y preocupen) de sus hijos...es lo normal... Y dejamos de dar las gracias.
Así, subiendo de escala...nos acostumbramos y no agradecemos las cosas medianas...y, por último...las grandes. Y dejamos de "dar gracias".
Hoy me digo (y te digo, si me lees): Da las gracias. Es gratis. No es sólo cuestión de educación ni "urbanidad". No te rebaja. No te hace "peor". No te humilla. De hecho...aunque tú no lo sepas, te recuerda quién eres.
Prueba. Da las gracias. Y, aunque no lo entiendas...Harás bien.
Thanksgiving: agradeciendo, que es gerundio.
Hasta mañana. O pasado. (No voy a "crecerme ahora", que nos conocemos...)
jueves, 26 de noviembre de 2009
Caer 99 veces y levantarse 100...
Aquí estoy. No me lo creo ni yo. Ha pasado tanto tiempo, que no sé qué decir. Sigo viva, que es bastante. Los magnolios que conozco están fríos, verdes y dormidos. Un poco como yo misma. Esperan con paciencia la lluvia, que hará posible el milagro de la flor pasado medio año.
La verdad es que yo también estoy un poco verde, fría y muy dormida. A ver si llueve. Por fuera, y por dentro. A ver si me despierto. Quizá aún guarde la semilla de alguna buena flor que dar...
Desde hace medio año, una magnolia ha perfumado en silencio la última de mis entradas.
Al verla, he pensado: "ya va siendo hora". Y sí. Es hora. Es buen momento. Justo ahora, que comienza la espera. Justo hoy, falta sólo un mes para el Nacimiento de Aquel que me hace levantarme cada vez que tropiezo.
....¡Qué gran "no-casualidad"!
Comienzo hoy. Bueno... Recomienzo.
Si sigues por aquí: hola y, como siempre: GRACIAS.
La verdad es que yo también estoy un poco verde, fría y muy dormida. A ver si llueve. Por fuera, y por dentro. A ver si me despierto. Quizá aún guarde la semilla de alguna buena flor que dar...
Desde hace medio año, una magnolia ha perfumado en silencio la última de mis entradas.
Al verla, he pensado: "ya va siendo hora". Y sí. Es hora. Es buen momento. Justo ahora, que comienza la espera. Justo hoy, falta sólo un mes para el Nacimiento de Aquel que me hace levantarme cada vez que tropiezo.
....¡Qué gran "no-casualidad"!
Comienzo hoy. Bueno... Recomienzo.
Si sigues por aquí: hola y, como siempre: GRACIAS.
miércoles, 3 de junio de 2009
Tiempo de magnolias

Se abre paso Junio con caluroso escándalo y el consabido cansancio "estacional". No sé si a tí te pasa, pero para mí es mortal. Mis allegados se empeñan en llamarlo "astenia primaveral", pero yo disiento. Apenas quedan 20 días para que comienze el verano... Así que de primaveral nada. Para mí, se trata de una especie de "memoria histórica" que tiene mi organismo: memoria de aquellos junios en los que vivía en continuo sprint y aguantaba lo que me echaran pensando en la meta, que eran las vacaciones. Exámenes. Calor. Más exámenes. Más calor. Junio siempre resultaba agotador. Y, aunque ya casi lleve más de media vida sin estar sujeta al calendario estudiantil... tengo para mí que mi cuerpo se acuerda, y le salta el "efecto junio", aunque no tenga por delante casi 3 meses de vacaciones, ni esa sensación de "amnistía" total que era el aliciente de julio, agosto y parte de septiembre. Nada que ver con mis junios de ahora... No, nada que ver. Gracias a Dios, las metas hace tiempo que son otras, y saben poco o muy poco de calendarios.
Sin embargo, sí hay una cosa que se mantiene exactamente igual, y pese al cansancio, sigo viviendo con verdadera pasión: la caza furtiva de magnolias. ¡Qué poco queda para que aparezcan las magnolias! Desde hace muchos años, es una actividad pseudodelictiva que practico -sola o acompañada- exclusivamente en Junio; y confieso que esa limitación temporal le añade mucha emoción.
La magnolia es mi flor favorita desde siempre. Es bonita -miradas una a una, ¿qué flor no lo es?- y, para mí, tiene el mejor aroma que he olido nunca. Pero, como nada es perfecto, tiene una pega (probablemente lo que para mí la hace tan especial): no se encuentra en las floristerías, no se arregla en ramos, sabes que nunca nadie te las va a regalar* (sucumbiría ante quien me sorprendiera con unas magnolias recién cortadas) y para disfrutar de ellas, solo hay dos opciones: tener un jardín con un buen magnolio (qué paseos en algunos lugares del Sur de Estados Unidos dí hace años bajo los magnolios) o... recurrir al furtivismo urbano. Y desde hace décadas, esa última es mi opción.
Supongo que es porque tiene hojas todo el año verdes y lustrosas, o porque aguantan bien y crecen rápido, pero el asunto es que en mi ciudad hay muchos magnolios. Y subiendo. Según un estudio hecho por mí misma, me atrevo a asegurar que, de todas las rotondas urbanas que han puesto en los últimos 5 años, una de cada dos tiene un arbusto de magnolio en medio. Estoy deseando ver cuáles dan flor y cuáles no.
Tengo dos o tres lugares clave para una buena caza. Cercanos a mi zona, y con la altura suficiente (suficientemente baja en mi caso, quiero decir) para alcanzar una cada dos o tres dias. Bueno, cada dos o tres noches. Porque esta es una actividad nocturna y con alevosía. Me da muchisimo miedo que me pillen y me digan algo. Nunca me he preocupado de averiguar si es un delito. Pero probablemente lo sea.
Así que si te encuentras dentro de unos días, con una loca encaramada a una tapia, o pisando el césped de ciertos jardines públicos... por favor... si te parece mal, pasa de largo y no me recrimines.
Sin embargo, sí hay una cosa que se mantiene exactamente igual, y pese al cansancio, sigo viviendo con verdadera pasión: la caza furtiva de magnolias. ¡Qué poco queda para que aparezcan las magnolias! Desde hace muchos años, es una actividad pseudodelictiva que practico -sola o acompañada- exclusivamente en Junio; y confieso que esa limitación temporal le añade mucha emoción.
La magnolia es mi flor favorita desde siempre. Es bonita -miradas una a una, ¿qué flor no lo es?- y, para mí, tiene el mejor aroma que he olido nunca. Pero, como nada es perfecto, tiene una pega (probablemente lo que para mí la hace tan especial): no se encuentra en las floristerías, no se arregla en ramos, sabes que nunca nadie te las va a regalar* (sucumbiría ante quien me sorprendiera con unas magnolias recién cortadas) y para disfrutar de ellas, solo hay dos opciones: tener un jardín con un buen magnolio (qué paseos en algunos lugares del Sur de Estados Unidos dí hace años bajo los magnolios) o... recurrir al furtivismo urbano. Y desde hace décadas, esa última es mi opción.
Supongo que es porque tiene hojas todo el año verdes y lustrosas, o porque aguantan bien y crecen rápido, pero el asunto es que en mi ciudad hay muchos magnolios. Y subiendo. Según un estudio hecho por mí misma, me atrevo a asegurar que, de todas las rotondas urbanas que han puesto en los últimos 5 años, una de cada dos tiene un arbusto de magnolio en medio. Estoy deseando ver cuáles dan flor y cuáles no.
Tengo dos o tres lugares clave para una buena caza. Cercanos a mi zona, y con la altura suficiente (suficientemente baja en mi caso, quiero decir) para alcanzar una cada dos o tres dias. Bueno, cada dos o tres noches. Porque esta es una actividad nocturna y con alevosía. Me da muchisimo miedo que me pillen y me digan algo. Nunca me he preocupado de averiguar si es un delito. Pero probablemente lo sea.
Así que si te encuentras dentro de unos días, con una loca encaramada a una tapia, o pisando el césped de ciertos jardines públicos... por favor... si te parece mal, pasa de largo y no me recrimines.
O...si no te parece tan mal, únete a la caza conmigo.
(*) Como el ser humano sabe explotar los dones que brinda la naturaleza, alguna vez sí me han sorprendido con un frasquito de una colonia de esas carísimas que huele sólo a magnolia. Pero no diré nombre ni marca. Este blog no hace publicidad. ...Ja!
sábado, 30 de mayo de 2009
Por Alegrías
Tras un sueño relativamente reparador, vengo por Alegrías.
Que entre la luz. Que sople el vientito. Que se abran las puertas.
"Aireee, Aireee...", que cantaba el maestro.
Estos últimos días he tenido muchas alegrías; algunas, las que venían disfrazadas de penas -las miras de cara, les tiras de la capa...y ¡zas! las descubres: pretendían camuflarse, pero es solo porque les gusta llamar la atención- han sido de las mejores. He descubierto que me lo paso bien desenmascarando penas... Es solo cuestión de saber mirarlas a los adentros.
Mayo. ¡Qué corto has sido este año!
La inocencia de los niños. La felicidad de sus padres. La paciencia de los mayores. El trabajo hecho con ganas... La lluvia (Lluvia de Agua) que limpia y hace crecer brotes verdes (jajajaja... esto lo tenía que usar, ya me perdonaréis...).
La vida es una continua alegría si tienes la suerte de tener el mapa que lleva al tesoro. Aunque te topes con John "Long" Silver.
- Eh, tú: te conozco de largo....
Que entre la luz. Que sople el vientito. Que se abran las puertas.
"Aireee, Aireee...", que cantaba el maestro.
Estos últimos días he tenido muchas alegrías; algunas, las que venían disfrazadas de penas -las miras de cara, les tiras de la capa...y ¡zas! las descubres: pretendían camuflarse, pero es solo porque les gusta llamar la atención- han sido de las mejores. He descubierto que me lo paso bien desenmascarando penas... Es solo cuestión de saber mirarlas a los adentros.
Mayo. ¡Qué corto has sido este año!
La inocencia de los niños. La felicidad de sus padres. La paciencia de los mayores. El trabajo hecho con ganas... La lluvia (Lluvia de Agua) que limpia y hace crecer brotes verdes (jajajaja... esto lo tenía que usar, ya me perdonaréis...).
La vida es una continua alegría si tienes la suerte de tener el mapa que lleva al tesoro. Aunque te topes con John "Long" Silver.
- Eh, tú: te conozco de largo....
viernes, 29 de mayo de 2009
Asignatura aprobada
Qué difícil es volver. Más aún cuando no dejas de pensar y darle vueltas a la certeza de que vas a volver, pero no vuelves.
No es que hayan pasado 20 años, pero en cierto modo, noto como si las nieves del tiempo clareasen mi sien...
Ha llovido mucho desde la última entrada, y lo único que puedo decir es que han sido meses de muchísima actividad. No he dejado de visitar muchos de mis blogs favoritos, pero era incapaz de levantar la persiana que eché voluntariamente en Diciembre. ¿Dejadez? Un poco. ¿Sensación de no tener nada que contar? También. Estreno la tercera veintena de mi vida con una aridez "escribiente" bastante insólita. En mi descargo he de confesar que el factor "tiempo" me condiciona bastante; me he comprometido con más trabajo -fuera de mi horario laboral-, y, teniendo en cuenta que ese horario laboral no tiene límites reales, el resultado es que vivo en permanente estado de labor. Hay días que me acuesto pasadas las 3 de la mañana con apenas tiempo para leer lo que escriben o han escrito otros, -sin la lectura no puedo sobrevivir- como para sacar tiempo para escribir yo. Me molesta comprobar que se ve que no soy una escritora real, pues sí sobrevivo sin escribir...
De esta etapa de silencio, los 40 aparte, lo más reseñable, -y ha habido muchas cosas dignas de un buen Penseque, y tal vez apenas un par de pares de Porsiacas-, ha sido sin duda una asignatura pendiente que ya he aprobado (¡y con nota!).
Esta foto lo certifica. Un vuelo sobre el paisaje mil veces visitado de mil maneras virtuales y en mi imaginación, que hace un par de meses hice verdad gracias a la cabezonería de una gran Penseque de honor. Inolvidable.
Y como no conviene abusar en los comienzos... por hoy, esto es suficiente.
Hasta mañana, si Dios quiere!
Ah: Gracias a todos aquellos que, de una u otra manera, habéis estado todo este tiempo dándome la "tabarra" con esto de volver a Porsiacas...De verdad: Gracias. Pensé que daba igual.
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