lunes, 14 de febrero de 2011

Flores del otro lado

A veces he imaginado que, en la tierra invertida que es la muerte, quizás los muertos tienen –no sé en dónde- un lugar al que van de vez en cuando para dejar algunas flores ante las lápidas de los vivos. Y quizás algunas de estas canciones son en lo que se han convertido esos crisantemos, padre, que hace tiempo allí me dejaste.

No sé de quién es esto… pero ¡es tan precioso! Lo encontré hace un tiempo saltando de blog en blog, y lo robé; ahora me arrepiento, no de ser ladrona, sino de no haber anotado el nombre del autor, para poder citarlo. Perdón por eso.

Me hace pensar de un modo optimista, agradecido y -¿porqué no decirlo, si es cierto?- tierno, en cómo los que nos han ido dejando, nos “mandan flores”, que se pueden convertir en lo que sea: canciones, sonrisas, atardeceres, películas, "guiños", soledades acompañadas, casualidades, y sobre todo, esperanzas…

Tras unos días “rumiándolo”, sólo me atrevo a pronunciar en alto una conclusión -de las muchas que se me ocurren- al pensar en ello...
¿Qué sería la vida sin la Vida?