martes, 23 de noviembre de 2010

¡Qué frío!

Ya hace frío por aquí. Normal. Es lo que toca. A abrigarse.
Lo malo es cuando el frío es por dentro... ¡Cómo nos cuesta abrigarnos por dentro!

Ponte el abrigo. Enrróllate la bufanda. Corre. Corre. ¡Corre! Entrarás en calor. ¿Hacia dónde, me preguntas? Hacia fuera. Bueno... hacia fuera para mirar otros "dentros".
Corre a ver si hay alguien que tenga más frío que tú. Y, en la carrera....te lo aseguro: entrarás en calor. Te quitarás el abrigo; desenrrollarás la bufanda. Se la pondrás a otros...y juntos...entraréis en calor. Tu calor calentará a otros.
El calor es difusivo. Eso es un hecho científico.
Yo no soy muy de ciencias. Pero...me fío.

Pues eso. Toca correr.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Qué oportuna

Quien no lo sepa ya
lo aprenderá deprisa:
la vida no para, no espera, no avisa.

Tantos planes, tantos planes...vueltos espuma
tú, por ejemplo, tan a tiempo
y tan inoportuna.

Eran más bien los días de arriar las velas.
Toda señal a mi alrededor decía: cautela.

Cuánta estrategia incumplida aquella noche sin luna
tú, por ejemplo, tan bienvenida
y tan inoportuna.

¿Quién sabe cuándo,
cuándo es el momento de decir: ahora?
Si todo alrededor te está gritando:
¡Sin demora, sin demora!


No lo he escrito yo (ojalá supiera). Es la letra de una canción que no he oído jamás. El autor, Jorge Dexler.
La he encontrado por ahí...
O...mejor dicho...Me ha encontrado ella a mí. Precisamente hoy.

En mi caso, precisamente hoy, yo sólo he cambiado el título.

lunes, 8 de noviembre de 2010

"VUELVE A ENCONTRARTE, SÉ TU MISMA"







"Yo, Obispo de Roma y pastor de la Iglesia Universal, desde Santiago te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: VUELVE A ENCONTRARTE, SÉ TÚ MISMA".

Juan Pablo II Noviembre 1982


Ayer domingo, tras la emocionante jornada del sábado en el Obradoiro, tuve la suerte de quedarme como un peregrino solitario todo el día en Santiago.
Fue un gran día. Pude vivir despacio las distintas experiencias que ofrece al caminante el hecho de acudir a la tumba del Apóstol Santiago.
Permanecí casi una hora ante sus restos, y, antes de irme, saqué esta foto de la placa que allí hay.
El mismo grito que lanzó Juan Pablo II hace casi 30 años, sigue vigente hoy. A nivel colectivo y, desde luego, en mi caso, a nivel personal. De otro modo, el sábado, volvió a lanzarlo Benedicto XVI.

Sentimentalismos aparte, ante la urna que guarda los restos del Apóstol (uno de los amigos íntimos de Jesucristo; aquel que llegó hasta el fin del mundo conocido y vivió el desánimo, el desaliento, y las ganas de abandonar... ) sentí el viento que se agita fuerte contra la barca de la Iglesia, y que en tantas ocasiones mueve y agita mi propia barca hasta la zozobra.

Pedí fuerzas al Patrón de la Barca (Jesús mismo) para no perder la calma y la paz que da sabernos en el buen rumbo. Se lo pedí también a Ella, que supo alentar al Apóstol, y no dudo de que fui escuchada. Y, sí: recé por España y su recristianización. Pero...no nos engañemos aquí no se trata de naciones ni colectivos. Esta es una travesía que debemos hacer cada uno, sin escudarnos en "los demás".

Salí de allí con una certeza: si cada uno hacemos lo que Él nos dice, si dejo que Él sujete SIEMPRE el timón...(no sólo cuando me conviene) no habrá tormenta que me tumbe, porque a El no lo puede tumbar nada; ya ha vencido. Esa es la fuerza que sostiene a la Iglesia, esa es la fuerza que hizo a Santiago llegar hasta ese rincón del mundo.

Pos eso. Que me he re-encontrado y estoy en lo de "ser yo misma".

Admiro a los peregrinos. El Camino está muy bien. Pero el mejor camino, el que hay que saber recorrer siempre, es el de vuelta.

Pd. Y, como no soy de piedra, ni espíritu puro...imposible no comentar lo riquísimos que estaban el pulpo y el albariño y lo bien que me lo pasé con la persona culpable de que yo estuviera allí...
GRACIAS!

lunes, 22 de marzo de 2010

Me encanta

Me encanta la vida. La vida misma, con sus "sís" y sus "nos". Con sus luces y sus sombras.
Qué de cosas buenas. Qué de momentos aparentemente simples que nos "riegan" por dentro. De todo, (bellezas inertes como un paisaje bonito incluídas), lo mejor... las personas-regalo. Ahora que está tan de actualidad -y es tan necesario- defender la vida de cada persona, única, individual, irrepetible... Vengo a defender -hasta los límites de la apología- a las personas que la vida me ha regalado. Todas lo son. Pero hay algunas... que llevan el papel de regalo puesto, y las desenvuelves cada vez que estas junto a ellas. Personas que así, como suena, te alegran la vida con la misma intensidad que cuando de pequeña te hacían un regalo que te sorprende y te llena (qué inocencia esa tan lejana la de sentirte "llena" al abrir un paquete...)

Pero cuando hablo de las "personas-regalo", me refiero a esas que de verdad estás completamente segura de no merecerte. Y yo atesoro (literalmente) unas cuantas. Y soy consciente de que es un privilegio. Y estar con ellas sólo un rato (o, cuando se puede, tres días), son más regalo todavía.
Qué suerte, ¿no?
Pues eso: que Me encanta.
Y lo digo sólo una vez, pa que se entienda bien.

Sólo añado que nada me gustaría más que poder estar segura de saber cuidarlas, de estar a la altura, y de tan siquiera acercarme a merecerlas.

sábado, 23 de enero de 2010

Down on earth

Pues sí. Ya la he visto. Ayer, día de su estreno en salas.
Up in the air sonaba bien. Un actor guapo, simpático. Una "aparentemente" atrayente historia, millones de espectadores en USA, varias nominaciones...
Y fui.
Pero ...salí del cine con la sensación de haberme acercado a una vida triste y decepcionante.
Y con esto no quiero decir que la película me haya parecido mala. Aún no sé si me ha parecido buena o mala. Es la sensación de desolación que me dejó a lo que me refiero. Supongo que puesto que me ha hecho pensar, es ya al menos la mitad de una buena pelicula.
No pienso comentar nada más. No quiero chafar a nadie que no la haya visto, ni condicionar a nadie (odio que me lo hagan a mí) si es que alguien aún me lee....

Sólo quiero decir que yo insisto en que quiero vivir aquí abajo, down on the earth. Prefiero liarme con mil cosas, con mil personas. Interesarme por lo que les pase, a ir ligera por la vida, sin ataduras, sin peso en la espalda. Sin vida real.
QUIERO LLENAR MI MOCHILA DE COSAS.
Eso es. Una mochila llena.

La mochila llena de buenas cosas y de cosas buenas. Eso es lo que quisiera que encontraran en mí el día que me muera.