Ya avisé de mi reencuentro escolar hace unos días.
Al final, fuimos menos las que acudimos a la cita -falta por localizar a la mitad, y algunas de las "localizadas" no pudieron venir ese día- pero nos supo a gloria. Una especie de "aperitivo emocional" lo he bautizado yo.
¡Qué increíble poder reconocer a aquellas pizpiretas, despistadas, infantiles, empollonas, soñadoras... de 8, 9, 10, 11 ó 12 años en las responsables, maduras, audaces, serenas, valientes mujeres de casi 40 años!
Todas grandes mujeres. Cada una con su mochila a la espalda. Con sus cicatrices y medallas personales. Más de 25 años sin vernos... y de verdad... parecía que fue ayer. Qué increíblemente rica es la vida. Te da, parece que te quita.... y te devuelve con creces. Aún no me he repuesto del todo del "shock" y seguiré varios días sacando cosas de ese pozo... agua fresca que aumenta las ganas de vivir y el sentimiento de gratitud por todas las personas a las que se te ha dado la opotunidad de querer alguna vez. Aunque haga mucho tiempo que no recordaras que las querías. Aunque hubiera habido algún cortocircuito prematuro... Aunque te guardaras la sensación de no haber estado a la altura...
Creo que Dios te aprieta fuerte la mano cuando experimentas que, pasada media vida, sólo recuerdas lo bueno. La memoria, tantas veces aliada de tu infelicidad, otras se desvela como un gran Regalo. Se ve que depende de cómo la usemos. Habrá que repasar bien el manual del usuario...
Por si aún no lo has experimentado, te daré una certeza: el corazón es un "músculo" de tamaño infinito. Se agranda a medida en que le metemos cosas (cuando no son "cosas", ya me entiendes). Siempre cabe más, y más...
Cerremos con un toque frívolo, que me he puesto muy profundita....
Después de las pizzas del domingo...el jueves, para cenar, ensaladilla rusa.
Por Dios... que no se nos indigeste!!
miércoles, 25 de junio de 2008
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1 comentario:
Es verdad que el corazón es un músculo, pero es el más perfecto de los músculos que tenemos, porque cuando te da agujetas o te duele, al final, se hace más fuerte y más grande. Eso me lleva a pensar que si nuestro corazón es capaz de amar tanto, con las "pobres criaturas" que somos, ¿cuánta capacidad de Amor Infinito no tendrá el corazón de Dios?
Y por ponernos frívolos al final, como tú, una anécdota: aquí en Sevilla hay un bar en el centro que ha colgado un cartelón en su puerta: "Hasta el viernes, en este bar no se despacharán ni filetes rusos ni ensaladilla rusa..." A ver si puedo ir mañana a ese bar antes de que quite el cartel y hacerle una foto...
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