¿O soy yo la que se anima cada vez que recibo visita? ¡Gracias a los que os habéis asomado y, después de asomaros, habéis cruzado la puerta! Sed bienvenidos.
Hoy ha sido un dia agotador. En medio de la vorágine laboral, he vivido casi a tiempo real una tremenda pugna entre la tortilla de patata y la siesta. Ambas cosas españolísimas. Luchaban por ser el mejor invento español aportado a la cultura occidental. No piensen mal. Era una votación con candidaturas cerradas a priori: las dos mencionadas, más la fregona, las tapas y ... el futbolín.
Una de las mejores encuestas convocadas por el "padrino".
Al final, y por un solo voto de diferencia, ganó la siesta. En este momento -no sé si por ese defecto (españolísimo también) de apoyar al ganador cuando ha ganado- o porque es la una y pico de la mañana y sigo en la oficina, cambiaría mi voto a favor de la siesta.
Me voy a casa.
A meterme en la cama... sin cenar.
Has adivinado: yo voté por la tortilla.
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jueves, 10 de abril de 2008
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