miércoles, 19 de marzo de 2008

19 de Marzo: San José y Miércoles Santo

Dicen que tendrán que pasar creo que 3 siglos para que vuelva a coincidir el día de San José en Semana Santa. Habrá quien crea que son sólo curiosidades del almanaque. A mí me ha hecho pensar.

Por un lado, es un botón más de las infinitas muestras de coherencia que tiene la vida de la Iglesia, ésa que nacerá dentro de apenas 3 días, del costado mismo de Jesús crucificado. El hecho de que el cristianismo, perfecta continuación del judaísmo, respete sus propias raíces es muy significativo. Todo encaja. Las cosas no son porque sí y punto. Todo tiene su sentido.
Desde el tiempo de Moisés, el pueblo de Dios, el "pueblo elegido", ha celebrado la pascua del Señor en el primer plenilunio de la primavera. El mismo Jesús, participó de esa gran fiesta durante todos los años que pasó en la tierra. Vivió sujeto a la Ley, le dió cumplimiento y la culminó. Su última Pascua, coincidió con la consumación del sacrificio para el que había venido, dándole total sentido a aquel momento crucial de la historia judía. El Paso del Señor. Desde entonces, el Pueblo de Dios, cambió el cordero por el Cordero de Dios, y puede comer y beber su propia Carne y Sangre.



Por otro lado, me ha hecho ubicar a San José en el contexto de la Semana Santa, en la que siempre ha sido un personaje "ausente". Esta concidencia de fechas -la celebración litúrgica de San José, fiesta grande de la Iglesia que no puede dejar de honrar a su Santo Patrón, tuvo lugar el pasado sábado, pues la liturgia del Miércoles Santo incompatibilizaba ambas- me hace hoy imaginar a Jesús, al borde de la horrible Pasión, recordando a ráfagas en su corazón de perfecto hombre la figura de aquel que Le hizo las veces de padre. A María, la tenemos presente siempre durante la pasión. Pero... ¿y José? Sin duda, Jesús se acordaría de él en aquellos momentos.
Hoy de pronto y por vez primera, echo de menos esa referencia a modo de flashback en la película que hizo Mel Gibson, cuando vemos los "recuerdos" de la Madre y el Hijo. Hubiera quedado bonito y "creíble" ¿no crees?
Para quien ha visto irse a su padre demasiado pronto -siempre es demasiado pronto, lo sé, pero los 19 años no me negarán que es prematuro- esta idea resulta muy sugerente. No se sabe hasta cuando estuvo José acompañando a María y a Jesús, pero los Evangelios dan a entender que, desde luego, fue antes del comienzo de la vida pública del Mesías. No se explica que en Caná no estuviera con ellos en aquella boda. Sea como fuere, el recuerdo de su "padre" le acompañaría siempre. Seguro que pensaba en él entrañablemente y Jesús y su Madre hablarían en casa de el con frecuencia. Y, cercano el momento de la cruz, a punto de despedirse físicamente de la tierra en la que creció como hombre, recordaría a todos los que conoció, y seguro que pensó en él. En su ejemplo de hombre bueno, en los momentos tiernos de la infancia, en cómo se disgustó cuando Él se quedó 3 días en el templo aquella vez y creían que lo habían perdido...en cómo le enseñó a trabajar con la madera, esa que en la Cruz se convertiría en verdadero Trono, en árbol de la Vida... No sé. Es un pensamiento tonto. Pero es la primera vez que se me ocurre esto... y me apetecía dejarlo por escrito.


Además, me ha hecho pensar que -si Dios me da lucidez mental llegado el momento- supongo que me acordaré de mi padre, cuyo santo hubiéramos celebrado hoy, como no he dejado de hacer todos los dias desde que se fue.

Que tengas una buena Semana Santa.

Y... estés donde estés, de viaje o en vuestra casa, de vacaciones o trabajando: si crees en El, no le dejemos solo. Acompáñemosle. Aunque sea solo con el pensamiento...

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