Esta mañana he ido al reconocimiento médico que anualmente nos hacen en la empresa. Es en un centro médico pequeñito. Como es habitual, tienes que presentarte en ayunas. Primero te sacan sangre, y después vas "rotando" por distintos despachitos (consultas diría un experto) donde te hacen otras pruebas.
Dada mi absoluta dependencia de un buen café cargado por la mañana y habiendo dormido una hora menos, mi estado anímico y mental a las 9.30 de esta mañana era patético. Somnolienta, un poquito malhumorada y con ganas de que la revisión fuera rápida.
Cuando me ha tocado pasar a la extracción de sangre, mi rostro ha debido sorprender a la enfermera... una chica limpia, muy educada y sonriente, que, con un marcado acento del Este europeo me ha preguntado:
-" ¿Se fa a desmaiar usted? ¿No se encuentra bien?
- "No, no... vamos... Creo que no. Solo estoy muy dormida" le he contestado yo.
Me he sentado, y ella ha comenzado a preparar tubitos, etiquetas y la pertinente y vampírica jeringuilla. La observaba, desde mi "semi consciencia". Tendría unos 25 años, no creo que más.
- "¿De dónde eres?", le he preguntado en buen plan. Quiero decir, haciendo un pequeño esfuerzo por sobreponerme al malhumor fisiológico que traía puesto de casa. Se ha cortado un poco y ha tardado en contestar.
- "Eh... bueno... Soy de Romanía." ha contestado sin mirarme a los ojos. He percibido cierta "incomodidad" en ella a causa de la pregunta.
- "¿Y llevas mucho tiempo en España? Hablas muy bien español", he seguido, tratando de ser realmente "simpática" que, en mis circunstancias, a mí me ha parecido hasta un exceso.
- "Si, ya cassi es 8 años aquí"
- "¿Y te gusta España?"
- "Me gusta mass mi pais. Pero... si no puedes vivir en tu país... no hay que pensarlo..."
Me he callado, coincidiendo con que ella me ha pedido que estirara el brazo, me remangara etc..
Ha atado la goma en mi brazo izquierdo, y ha esperado un poquito, mientras palpaba la parte interior del codo, buscando la vena. No le ha gustado ese brazo... (suele pasarme, que sea difícil encontrarme las venas para los análisis); ha soltado la goma y me ha pedido el otro brazo. Esta vez, la línea azulada de la vena ha "aparecido" en unos segundos.
Algodoncillo bañado en alcohol...
- "Cierre el puño"... y yo... -que no me entusiasma que me pinchen- no he podido evitar dar un pequeño respingo, asustadizo.
Y ha sido en ese momento cuando, mirándome a los ojos, me ha dicho, entre seria y como disculpándose:
-" De verdad, no hablo bien español y soy de fuera... Pero le aseguro que sé pinchar."
Le he contestado que no lo dudaba, que siempre me pasa lo mismo cuando me van a pinchar y que no se preocupara. Pero me ha sabido a poco.
Y me ha hecho pensar.
¿Qué otras experiencias habrá tenido esta chica, limpia, educada, amable y perfectamente preparada para realizar el trabajo que desempeña, para considerar que alguien puede pensar que porque es Rumana pincha peor que un español?
Me hubiera encantado decirle que yo no soy así. Ni yo ni miles de personas. Que veo personas cuando tengo una persona delante. No veo papeles -aunque considere que deba tenerlos- ni veo ladrones, ni estafadores...
Me ha dado un poco de vergüenza, lo reconozco. Y, repito, me ha hecho pensar.
No sé si tiene que ver (en mi caso seguro que sí) con ser cristiano. Creo firmemente que todos los hombres son iguales en cuanto a derechos y dignidad. Mi fe me ha enseñado que todos los hombres somos hijos del mismo Dios. Y qué quieren que les diga, fuera de civismos y correcciones políticas... esa verdad para mi es "la" Ley de Igualdad por encima de cualquier otra.
Además...la fe me aporta un nivel superior... decía que "veo personas" cuando tengo una persona delante... me corrijo: veo -o trato de ver- almas. Asi que, a sabiendas de no haber estado 100% a la altura de ese encuentro, me he enmendado la plana y he rezado por ella. Por que le vaya bien, y, a partir de hoy, se encuentre con personas buenas que sepan verdaderamente transmitirle hermandad y respeto. Porque, aunque yo lo haya intentado, creo que no lo he conseguido.
Se acaba Marzo, el mes en que nació este cuaderno.
A por Abril!
lunes, 31 de marzo de 2008
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3 comentarios:
Qué bien nuevepornueve eso de que veas o trates de ver "almas": en muchos casos es casi imposible pero... todo es superable y hay que intentarlo.
No es que esté directamente relacionado con tu experiencia rumana pero en un país árabe de cuyo nombre no me brota acordarme, la colonia de occidentales que trabaja allí en superpuestos de responsabilidad llaman a los inmigrantes de "menor nivel" (adquisitivo, que no humano)los "mutantes" o "mutants". Aunque seguro que has caído, es un término que se utiliza en ciencia-ficción.
Generalmente son filipinos, indios o "pakis" (paquistaníes) que trabajan en la construcción y servicios (sobre todo doméstico).
Intuyo que al llamarles de este modo, los consideran como un colectivo de "extraterrestres" indescifrables carentes de identidad personal y de dignidad. Pensándolo bien los "listos" -entre los que seguramente me incluiría si viviera allí -reconocen su profunda ignorancia y desinterés por descubrir quiénes son estas personas.
Además, están infringiendo la suprema Ley de la Igualdad que de momento no acarrea penas pero que a la larga contribuirá a aumentar su ignorancia.
¿Trabajar fuera de tu país es siempre sinónimo de apertura de mente?
Ese "análisis" de conciencia que has tenido la suerte de hacerte, debería pasarnos a muchos otros quienes pensamos -o no pensamos- que todo el que tenemos delante, sea de dónde sea y hable el idioma que hable, se merece lo mejor de nosotros y nuestro respeto.
Y ésto me enlaza con que muchas veces no lo piensas ni lo haces, y no sólo con gente de fuera a la que se le presupone "diferente", si no con los que llevan viviendo en el portal de al lado toda la vida y son tan de aquí como tú y como yo. Te sorprendes criticando, juzgando y escandalizándote por cosas criticables y escandalosas, sin pararte a pensar un segundo en que cada persona tiene una historia detrás y sobre todo, cada "culpable" tiene una familia detrás, delante y alrededor; siempre inocente y siempre salpicada por su propio dolor y por el de todos los que nos creemos con derecho a juzgar.
En mi caso, ha tenido que venir la vida y "tirarme del caballo" para que se me abrieran los ojos.
Bienvenido mes de abril.
Qué bien me sienta esto de estar acompañada! Gracias Anonimo, y gracias Altosilencio! Creo que, en general todos somos buenas personas que no deseamos a los demás lo que no nos gustaría para nosotros. El problema es que hemos levantado muchos muros, por culpa del miedo. Miedo a lo desconocido, miedo al "otro" y, si encima ese otro es "diferente", más miedo todavía.
NO se trata de ser unos ingenuos, porque está claro que no todo el mundo está libre de tener malas intenciones, pero ...¡sería tan agradable recuperar la mirada de los niños! Cuánta audacia hay en los niños y qué capacidad de felicidad tienen...!
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