martes, 22 de abril de 2008

Cádiz, El Puerto y su colección de duendes

Desde que creé este sitio, a la derecha, bajo el título de "Puntos Cardinales" aparece, entre otros, el que da título a esta entrada de hoy. He tardado mucho en escribir sobre esto. Pero tarde o temprano, sabía que "tocaría".

Me marcho mañana por la noche hasta el domingo. Me voy a cargar pilas y a gastarlas. Sin dar nombres, -aunque ellos nunca leerán estas letras pues no conocen esta dirección- allí me espera una de mis hermanas, -la "más" hermana de mis hermanas-, su marido y su hijo, que tardó tanto en llegar y nos llenó de alegría a todos. Hablaría mucho de ellos, juntos y por separado, pero aún me queda un atisbo de "pudor" y me da vergüenza.

Ellos son sólo tres de los duendes que habitan en esa tierra luminosa, alegre y acogedora a la que trato de ir lo más frecuentemente que puedo. Pero hay otros. Duendes grandes y pequeños. Algunos duendes que sufren con alegría y entereza; otros, que simplemente irradian "magia". Los olores, la luz, el mar, la arena, un caballo por la playa, las buganvillas, los pinos, la simpatía "gratis" que te regala la gente... y duendes que estuvieron y se fueron...para quedarse para siempre.

- Dime... ¿qué eso del "duende"?

- ¡Ozú! Er duende no sse-eplica

miércoles, 16 de abril de 2008

Momento

Quién pudiera volar!
Quien pudiera.
No tocar el suelo, ni verlo siquiera.
Quién pudiera no ser visto,
y mirar desde la paz.
Suspenderse en un trino,
en la nube parar.
Quien pudiera dejar de doler.
¡Qué daría yo por que no te doliera!
No. No es tiempo de descansar.
y... sin embargo... ¡el tiempo vuela!

Pero hoy...
Quién pudiera volar.
Ay, quién pudiera!

lunes, 14 de abril de 2008

Fuera de Carta

Pido disculpas anticipadas a aquellos lectores que me lean desde fuera de España. Hoy vengo a hablar de algo que, si Dios quiere (y, por su bien, les deseo), probablemente no lleguen a poder "degustar". En caso de que sí puedan: este "porsiaca" también va por ustedes.

Se trata de la "penúltima" comedia española. Se titula "Fuera de carta". De ahí el título de la entrada de hoy. Lo escribo "porsiaca" alguien está pensando en ir a verla.

Para empezar, un breve ejercicio de "meaculpismo". Debería haberme asegurado de que la película (sobre la que creí estar suficientemente informada) no era sólo una comedia más o menos "ligera" con el protagonista "gay" de turno, tan manido últimamente; caí en la tentación: un buen actor (probado en comedia y otros géneros) a la cabeza; una historia "en clave de humor" ambientada en un restaurante de esos innovadores (donde de-construyen tortilla y crionizan salsas) a cuya cabeza está un cocinero egocéntrico y maniático. Además, el director había triunfado hace unos años en la televisión con una serie de humor que se mantuvo en antena durante mucho tiempo y rompió records de audiencia, gracias a una galería de personajes muy estereotipados, con defectos y virtudes marcadísimas, que estaban muy bien interpretados, y, sobre todo, a unos guiones casi perfectos que dieron con la fórmula del éxito: hacían reír, eran siempre iguales pero distintos. Bien es cierto que abusaban de la sal gorda, o de ciertos planteamientos morales "en boga" con los que no coincido, pero que soy capaz de "aparcar". Esa tarde, yo buscaba una película de esas un poco "tontas", que me hiciera reír sin más pretensiones y se me antojó oportuna. Pero... como diría el poeta...se equivocó la paloma.
Pues eso: que "mea culpa". Una vez más, fuí "penseque" y de ahí viene este "porsiaca".

Aún a sabiendas de que el gusto es algo subjetivo, me atrevo a asegurar que es la peor película que he visto en años. Mala como película. Perversa, como transportadora de un mensaje tan falaz como (intuyo) malintencionado. No le dedicaría una entrada que ocupa lo que dos, -con lo que me cuesta sacar tiempo para escribir...- si no fuera porque está teniendo una cobertura publicitaria enorme y "parece" lo que no es.

Como película: es una "comedia" (y que me perdone la comedia) plagada de chistes que no hacen ni esbozar una sonrisa. Y aquí no estoy siendo subjetiva. Prueba de ello es que en la sala -cierto es que no éramos ni 10 personas- no se escuchó una sola risa desde el minuto cero hasta el final. Los actores (fundamentalmente el protagonista y su amiga íntima, protagonizada por una actriz que, hasta ahora, me había parecido buena intérprete) no pueden estar peor. Ella, representando un papel que se ve de lejos que ni ella misma se ha creído; y él... la palabra sobreactuado no alcanza a definirlo. No sobreactúa, actúa mal, simplemente. Y repito: es buen actor.

La fórmula utilizada es la mezcla del género "Serie española televisiva de humor" con absurdos intentos de imitación de Pedro Almodóvar. Y no, no funciona. Han metido esos ingredientes en la Thermomix y el resultado es un experimento aburrido que provoca vergüenza ajena en numerosos momentos.

Los secundarios, también prometían y también decepcionan. El "portero" socarrón y lenguaraz que triunfaba hace un par de años en la tele, hace exactamente el mismo (en serio, el mismo) papel, solo que aqui no tiene la escoba en la mano. Hubiera ganado mil puntos si le añaden una frase al principio que diga que antes trabajaba en la portería de una casa en una calle cercana. Pero se ve que les falta imaginación.
Y ése es precisamente el principal defecto formal (el fondo es otra cosa) de la película. La receta carece del único ingrediente necesario: ingenio, imaginación, creatividad. ¿Se puede freir un huevo sin huevo? ¿Se puede hacer una comedia sin ingenio?

Todos los personajes cuando tienen que hacer una broma -apenas hay dos o tres situaciones realmente de comedia, por lo que el resto lo han tratado de construir vía diálogos- se apoyan exclusivamente en referencias al sexo. Venga al caso o no. Tenga gracia o no. Aporte a la historia o no. Y, buen gusto y moral aparte: resulta cansino. Imagínense un ejercicio literario en el que todas las metáforas, todos los símiles, todas las figuras tuvieran que estar sí o sí, referidas a algo de contenido sexual... Créanme: resulta insoportable, y no por chabacano, (que también), no por rebajante (que también), simplemente, por aburrido y falto de ingenio.
Por no faltar al abuso de lo televisivo, tiene hasta su propia versión de las lamentables "escenas de matrimonio"; una pareja de grandes actores, con talento y años en esto -aún no entiendo quién les ha engañado para participar en semejante bodrio- representando a una pareja mayor. que es absolutamente patética; ambos parecen sacados de un "sketch" de relleno de esos especiales de humor que nos regalan algunas cadenas de TV en Nochevieja.

Eso, en cuanto a lo cinematográfico.
En cuanto al contenido de fondo (y me da casi vergüenza tratar de tomarme en serio esta película en ese plano), no se puede ser más "malo" tampoco. La propuesta de que la homosexualidad es el "panegírico" del amor, saltándose todo tipo de cuestiones previas, como la paternidad responsable, el respeto a los menores, saber asumir la responsabilidad o renunciar a ello con "decencia", por ejemplo. Exhibe la promiscuidad sexual como cotidiana y "normal", plantea la búsqueda de la felicidad basada en la estabilidad "sexual" que no emocional o afectiva... sin dejar por supuesto de señalar como imbéciles a los que tienen una familia formada por padre, madre e hijos. (No hay que hilar muy fino para darse cuenta de que el único cliente del restaurante que resulta ser un cretino, maleducado, totalitario, etc. es precisamente un padre que ha llevado a su mujer y a sus dos hijos pequeños a comer al restaurante, que además no "pegan" allí nada, la verdad).
Se me quitan las ganas de seguir. Sólo advertir que es muy probable que la calificación por edades de la película, que no contiene escenas explícitas de sexo -quizá para permitir el acceso a adolescentes-, puede que sea por debajo de la mayoría de edad.

Sólo les diría tres cosas a los "genios" que la han parido:
Uno: la tele no es el cine.
Dos: Almodóvar no consiste en juntar unos personajes "más o menos peculiares" al borde de un ataque de nervios. (Puede gustar o no, pero es un creador de universos propios, dirige actores como nadie y especialmente escribe unas historias que se sujetan a la perfección, -salvo raras excepciones- aún siendo casi inverosímiles).
Y tres: la comedia está para hacernos reír, no para que se rían de ella.

Pd. Por felicitarles en algo: muy logradas y bien rodadas las secuencias de la "paliza" en el partido de fútbol.

Se la pueden comer con patatas fritas o con tortilla des-estructurada, de-construida o a la espuma de vierias. Para mí... está, efectivamente, fuera de carta.




jueves, 10 de abril de 2008

De derrotas y victorias

Me gusta el fútbol. Desde pequeña. Será por la pasión con la que se vivía en mi casa por parte de mis hermanos mayores cuando yo era pequeña. El revuelo que se organizaba alrededor de la (única) tele y cómo ellos (mis hermanos) me hacían sentir parte de algo. Sin ser forofos ni socios del Madrid, (el único club del que se le pasaría por la cabeza ser socio a cualquiera de los miembros de mi familia), vivíamos con emoción determinados encuentros. Recuerdo noches de esas "europeas de blanco y negro". O remontadas históricas como una vuelta R. Madrid-Borussia de nosedonde que compartí con mi padre através de la radio (la ida habia sido tal paseo de los alemanes que la tele no consideró emitir la vuelta) Yo en mi cuarto, estudiando, con la radio "bajita" y él escuchándola a mayor volumen en el salón. En el primer y segundo gol, yo salí de mi cuarto a celebrarlo con él, incapaz de contenerme. Al tercero... ¡cerré los libros y me quedé con él de la emoción ¡Levantaron el partido, eliminaron a los rubiales aquellos y... TVE ...¡tuvo que dar el partido en diferido ante el clamor popular!

Y, por supuesto, la emoción absolutamente única con la que se vivían algunos encuentros de la selección en mi casa. ¡Cómo recuerdo aquel Mexico 86... ese España-Dinamarca en Querétaro donde se coronó definitivamente Butragueño ante el mundo. La Cibeles, en la tele, llena de gente que coreaba "Buitre Presidente".

Pero no quiero engañar a nadie: he dicho que a mí me gusta el fútbol, no que entienda de fútbol. A mí me gusta el fútbol por eso, por la emoción. Y siendo más precisos, lo que me gusta, supongo, es la emoción compartida. ¿Ver un partido "trascendental" sola? Nada que ver; ya me pasó en el Mundial de Corea, que el partido contra Corea me pilló en un viaje de trabajo, y acabé llamando a mi casa. Esa emoción, si no se comparte... no es lo mismo.

Si me está leyendo alguien se preguntará a qué viene esto. Perdóname.

Es que esta noche he vuelto a sentir eso. Ya somos menos; los hermanos casados, en sus casas, mi padre en el Cielo, (de hecho, aquel de México fue su último Mundial...) pero la emoción ha sido como las de antes. Mi madre, mi hermano y yo, viviendo apasionadamente la "gesta" del simpático "Geta".

Ha sido increíble. Durante 120 minutos me he quitadp 25 años. Y a medio minuto escaso del final ... ¡ZAS! El jarro de agua fría reglamentario.

¡Dios mío! Pero ¿qué me ha pasado? Esta entrada era para hablar de victorias, derrotas y y de formas de no sentirse vencidos nunca. Lo del fútbol iba a ser una "excusa" literaria... el McGuffinn del que hablaba Hichtcock. Yo quería hablar de luchadores. De personas que no pierden nunca. De los padres de un niño que a sus 7 años ya ha pasado varias veces por un quirófano "a vida o muerte", y de ese niño y el resto de su familia. De una persona que supera una enfermedad grave y hoy descubre que se enfrenta al terrible momento de sufrir porque probablemente se ve incapaz de saber sufrir cuando es otro quien la padece...

Yo quería escribir de eso... y voy y cocino este "engendro"...

Ea, es tardísimo: ni cambio el título ni cambio el engendro.

Si me estás leyendo: ¡A luchar, a luchar! Dejar de luchar es el único camino hacia la derrota.

Esto se va animando.

¿O soy yo la que se anima cada vez que recibo visita? ¡Gracias a los que os habéis asomado y, después de asomaros, habéis cruzado la puerta! Sed bienvenidos.
Hoy ha sido un dia agotador. En medio de la vorágine laboral, he vivido casi a tiempo real una tremenda pugna entre la tortilla de patata y la siesta. Ambas cosas españolísimas. Luchaban por ser el mejor invento español aportado a la cultura occidental. No piensen mal. Era una votación con candidaturas cerradas a priori: las dos mencionadas, más la fregona, las tapas y ... el futbolín.
Una de las mejores encuestas convocadas por el "padrino".
Al final, y por un solo voto de diferencia, ganó la siesta. En este momento -no sé si por ese defecto (españolísimo también) de apoyar al ganador cuando ha ganado- o porque es la una y pico de la mañana y sigo en la oficina, cambiaría mi voto a favor de la siesta.

Me voy a casa.
A meterme en la cama... sin cenar.

Has adivinado: yo voté por la tortilla.

lunes, 7 de abril de 2008

7 de abril: gracias. perdón. ayudame mas


Gracias; por el regalo.
Perdón. Por no saber estar a la altura y darle más vueltas a que no me lo merezco que a para qué y porqué me lo diste.
Y ayúdame más...
Porque sin Ti, me es imposible desenvolverlo y disfrutarlo cada día.

El título de esta entrada es "robado".
Me da igual. Es un consejo que me dió alguien sin conocerme, pese a quererme como una hija. De hecho, se pasó la vida "dando".

miércoles, 2 de abril de 2008

Yo estuve allí

He leído que próximamente -o quizás ya haya sucedido- van a estrenar un programa televisivo sobre acontecimientos más o menos importantes de nuestra historia reciente, con el "gancho" de contar con el testimonio actual de personas que los presenciaron, protagonizaron o "vivieron" en alguna u otra medida.

Pero "estar" puede ser un concepto muy ambiguo. No es lo mismo estar que ser, (que se aguanten los ingleses); ni es lo mismo estar que "vivir". Así, por ejemplo, yo podría decir que "estuve" cuando el hombre pisó la luna. No estuve, pero creo que me plantaron delante del televisor. Tenía yo 6 meses recién cumplidos. ¡Ja!

Al hilo de la fecha de hoy, sí puedo reflexionar sobre algo que viví de verdad. Y no porque físicamente estuviera en el lugar de los hechos, que estuve, sino porque la vivencia fue tan intensa en todos los sentidos, que, al igual que millones de personas de todo el globo que se encontraban a distancias lejanísimas, afectó realmente a mi vida.

Me refiero a la muerte de Juan Pablo II, Karol, el Papa Grande. "Mi" Papa. Le seguí a muchos lugares. Le leí. Le escuché directamente. Me reí con él y recé con él. Aprendí de él. Recé mejor gracias a él. Conocí mejor a Cristo gracias a él. En varios sentidos, crecí con él.

Durante los tres o cuatro días anteriores, las noticias sobre su estado de salud pasaron de estar entre otras noticias, a abrir los telediarios de todo el mundo, mostrando la imagen de aquella ventana pequeñita del lado derecho de la Plaza de San Pedro.
Esa imagen me movió algo dentro. Mi cabeza y mi corazón se "iban" a Roma, a aquella plaza a la que tantas veces había ido antes precisamente a verle.
Y llegó el viernes. Al día siguiente, era primer sábado de mes. Y el domingo, sería la Fiesta de la Divina Misericordia, cuya devoción él tanto había celebrado y difundido. Ese viernes, temprano, mi corazón me dijo una certeza: se iba. La Virgen se lo iba a llevar. Se iba. Y a mí, se me iba continuamente la cabeza a aquella ventana. Así que tuve el impulso interno y un tanto "terco" de querer estar ahí debajo, junto a las personas que la tele nos mostraba que se habían ido concentrando allí; quería estar ahí no sólo con cabeza y corazón.

Dicho y hecho. Consciente del gasto no previsto que suponía un viaje así, y sin saber distinguir si aquello era un capricho frívolo -¿a quién no le apetece viajar a Roma?- o un acto de cariño filial, (las sinceras ganas de "acompañar" a quien me había acompañado tanto y ayudado tanto desde mi temprana adolescencia), me hice una promesa "mental": "si tengo puntos suficientes para sacar un avión de ida y vuelta "gratis", es que es buena idea, si no, es que no debo ir". Consulté con la oficina de la tarjeta de puntos de mi aerolínea de referencia y... tenía puntos.

Volé el sábado de madrugada. Sola. Una mochila con el neceser, un cambio de ropa y ya. Fui directa a la Plaza de San Pedro. Varios centenares de personas se repartían por la zona cercana a la ventana. Se distinguía muy bien qué hacían allí. Su actitud delataba que no eran turistas, que los había, y en buena cantidad, como es normal en Roma y más a partir de la primavera. Estuve allí sentada, bajo aquella ventana un puñado de horas. Comí algo en la Piazza Navona, y después, a primera hora de la tarde, busqué una Misa en una Iglesia cercana a San Pedro, y volví a la Plaza. Había bastante más gente. Muchos jóvenes, es cierto, pero también personas de edad madura y más que madura. De todo. Y, claro, Religiosas, Religiosos y curas. Recuerdo especialmente a una pareja de "Sisters" de la Madre Teresa, Misioneras de la Caridad, la gran "amiga" del Papa, a la que pocos años antes él mismo había proclamado beata en esa misma plaza ante una multitud entre la que yo también estaba. La gente cree que es el Sari blanco con franjas azules lo que las hace inconfundibles. Obvio. Pero para mí, hay algo en sus rostros -sean de la etnia que sean- que las delata más. Hay algo en las caras y en los ojos de las hijas de la Madre Teresa que las "viste" más que el Sari. Apuesto algo a que mas de uno me da la razón a esto...
Perdón; me he ido del tema.

Mucha gente. Y desde luego, predominaban los laicos de todo color. Prontó se corrió la voz de que habían comunicado que a media mañana el Papa había hablado. Se había referido a "sus" jóvenes, porque le habían contado que miles de ellos se encontraban "plantados" en la Plaza, bajo su ventana. "Siempre los he buscado, y ahora ellos me buscan a mí" creo recordar que fueron más o menos las palabras que dicen que dijo.

Y, efectivamente, allí estábamos. "Sus" jóvenes.

¡Qué imagen tan sugerente! Éramos como una estampa de familia -y lo somos, en la Fe- alrededor de la cama del padre que se está despidiendo. "-¡Así da gusto morirse!", pensé. Gastado, habiendo cumplido su misión hasta el final. Me viene a la cabeza aquella respuesta que había dado no mucho tiempo antes, en plena polémica sobre si debía o no dimitir, dado su estado de salud y los sufrimientos que padecía, "- Jesús no se bajó de la Cruz."

Rezábamos en silencio. Individualmente, la mayoría. Había grupitos de personas que rezaban el Rosario, sin hacer ruido ni ningún aspaviento. Eso sí: todos coincidíamos en una cosa: la mirada permanentemente orientada hacia aquella ventana. Las cervicales de mas de uno tuvieron que sufrir en aquella jornada. En torno a las 8 y pico, la plaza estaba semillena.

De todo, lo que más conservo es el impresionante silencio que se produjo cerca de las 10 de la noche, cuando aquella voz -no estoy segura ahora mismo quién, pero para eso están las hemerotecas- salió a comunicarnos que el Papa había "tornatto a la Casa dil Patre". Como si de una sola persona se tratara, todos los presentes que permanecíamos de pie (había gente sentada y de rodillas) caimos de un golpe, rodilla al suelo. Comenzaron a sonar las campanas. Y el silencio atronador nos arropó a todos. Ví rostros recorridos por lágrimas calientes. Vi abrazos entre gente que no se conocía. Ví serenidad en medio del dolor. Vi rezar con una devoción que daba escalofríos. Lo ví y lo viví. Muchos amigos y familiares que sabían que me había "dado el punto" de irme a Roma sin decir nada, me enviaban SMS y llamaban. Estaban ante el televisor.

Era Sabado por la noche. 2 de Abril. Primer sábado de mes. Víspera de la Divina Misericordia.

Y yo estuve allí. Pero... no es eso. En cierto modo, creo -sé- que todos estuvimos allí.

Qué suerte hemos tenido, ¿no crees?

Traigo este vídeo para que recuerdes ...

“La risa de Juan Pablo II” http://www.youtube.com/watch?v=o62EyI_v__8

lunes, 31 de marzo de 2008

"Análisis" de conciencia

Esta mañana he ido al reconocimiento médico que anualmente nos hacen en la empresa. Es en un centro médico pequeñito. Como es habitual, tienes que presentarte en ayunas. Primero te sacan sangre, y después vas "rotando" por distintos despachitos (consultas diría un experto) donde te hacen otras pruebas.

Dada mi absoluta dependencia de un buen café cargado por la mañana y habiendo dormido una hora menos, mi estado anímico y mental a las 9.30 de esta mañana era patético. Somnolienta, un poquito malhumorada y con ganas de que la revisión fuera rápida.

Cuando me ha tocado pasar a la extracción de sangre, mi rostro ha debido sorprender a la enfermera... una chica limpia, muy educada y sonriente, que, con un marcado acento del Este europeo me ha preguntado:

-" ¿Se fa a desmaiar usted? ¿No se encuentra bien?

- "No, no... vamos... Creo que no. Solo estoy muy dormida" le he contestado yo.

Me he sentado, y ella ha comenzado a preparar tubitos, etiquetas y la pertinente y vampírica jeringuilla. La observaba, desde mi "semi consciencia". Tendría unos 25 años, no creo que más.

- "¿De dónde eres?", le he preguntado en buen plan. Quiero decir, haciendo un pequeño esfuerzo por sobreponerme al malhumor fisiológico que traía puesto de casa. Se ha cortado un poco y ha tardado en contestar.

- "Eh... bueno... Soy de Romanía." ha contestado sin mirarme a los ojos. He percibido cierta "incomodidad" en ella a causa de la pregunta.

- "¿Y llevas mucho tiempo en España? Hablas muy bien español", he seguido, tratando de ser realmente "simpática" que, en mis circunstancias, a mí me ha parecido hasta un exceso.

- "Si, ya cassi es 8 años aquí"

- "¿Y te gusta España?"

- "Me gusta mass mi pais. Pero... si no puedes vivir en tu país... no hay que pensarlo..."

Me he callado, coincidiendo con que ella me ha pedido que estirara el brazo, me remangara etc..

Ha atado la goma en mi brazo izquierdo, y ha esperado un poquito, mientras palpaba la parte interior del codo, buscando la vena. No le ha gustado ese brazo... (suele pasarme, que sea difícil encontrarme las venas para los análisis); ha soltado la goma y me ha pedido el otro brazo. Esta vez, la línea azulada de la vena ha "aparecido" en unos segundos.

Algodoncillo bañado en alcohol...

- "Cierre el puño"... y yo... -que no me entusiasma que me pinchen- no he podido evitar dar un pequeño respingo, asustadizo.

Y ha sido en ese momento cuando, mirándome a los ojos, me ha dicho, entre seria y como disculpándose:
-" De verdad, no hablo bien español y soy de fuera... Pero le aseguro que sé pinchar."

Le he contestado que no lo dudaba, que siempre me pasa lo mismo cuando me van a pinchar y que no se preocupara. Pero me ha sabido a poco.

Y me ha hecho pensar.

¿Qué otras experiencias habrá tenido esta chica, limpia, educada, amable y perfectamente preparada para realizar el trabajo que desempeña, para considerar que alguien puede pensar que porque es Rumana pincha peor que un español?

Me hubiera encantado decirle que yo no soy así. Ni yo ni miles de personas. Que veo personas cuando tengo una persona delante. No veo papeles -aunque considere que deba tenerlos- ni veo ladrones, ni estafadores...

Me ha dado un poco de vergüenza, lo reconozco. Y, repito, me ha hecho pensar.

No sé si tiene que ver (en mi caso seguro que sí) con ser cristiano. Creo firmemente que todos los hombres son iguales en cuanto a derechos y dignidad. Mi fe me ha enseñado que todos los hombres somos hijos del mismo Dios. Y qué quieren que les diga, fuera de civismos y correcciones políticas... esa verdad para mi es "la" Ley de Igualdad por encima de cualquier otra.

Además...la fe me aporta un nivel superior... decía que "veo personas" cuando tengo una persona delante... me corrijo: veo -o trato de ver- almas. Asi que, a sabiendas de no haber estado 100% a la altura de ese encuentro, me he enmendado la plana y he rezado por ella. Por que le vaya bien, y, a partir de hoy, se encuentre con personas buenas que sepan verdaderamente transmitirle hermandad y respeto. Porque, aunque yo lo haya intentado, creo que no lo he conseguido.

Se acaba Marzo, el mes en que nació este cuaderno.

A por Abril!

viernes, 28 de marzo de 2008

Será Abril?

¿No lo hueles? ¡Ya viene Abril!
Y lo espero como un niño espera la mañana de Reyes.
Abril es el mes poeta.
¿alguien podría hacer algo para que esta vez no pase de largo por mi puerta?


Hasta -probablemente- el lunes.

jueves, 27 de marzo de 2008

27 de marzo. No se me olvida

Hoy hace 8 años que cambió de casa. Desde que nació este cuaderno, la recuerdo con la foto que ilustra la parte inferior -cada vez menos visible, por cierto- de la página principal.
No sólo llevo su nombre. En algo, me parezco a ella.
De aquel triste día que empezó con ese terrible sobresalto -para ella dulcesalto a la máxima felicidad- lo que más recuerdo es lo que le dije a alguien, en un descanso del llanto:
- "Ahora sí que no me queda nadie que me vea realmente como una niña".

Ella tenía 99 años. Yo, 32.

Y sigo pensando lo mismo.

Contra dictoria

No eres lo que yo quiero.
No lucho por entenderlo.
No espero.
No pido.


No eres lo que yo quiero.
No curas ninguna herida.
Las abres, y no las miras.


No eres lo que yo quiero.
Y, sin embargo, me haces.
Soy más yo cuánto tú más tú.

Te lo debo, y... no lo sabes.




* Esto es algo así como una sevillana coja... le falta la cuarta. Pero ha nacido así y yo...siempre he tenido debilidad por los "imperfectos".

miércoles, 19 de marzo de 2008

19 de Marzo: San José y Miércoles Santo

Dicen que tendrán que pasar creo que 3 siglos para que vuelva a coincidir el día de San José en Semana Santa. Habrá quien crea que son sólo curiosidades del almanaque. A mí me ha hecho pensar.

Por un lado, es un botón más de las infinitas muestras de coherencia que tiene la vida de la Iglesia, ésa que nacerá dentro de apenas 3 días, del costado mismo de Jesús crucificado. El hecho de que el cristianismo, perfecta continuación del judaísmo, respete sus propias raíces es muy significativo. Todo encaja. Las cosas no son porque sí y punto. Todo tiene su sentido.
Desde el tiempo de Moisés, el pueblo de Dios, el "pueblo elegido", ha celebrado la pascua del Señor en el primer plenilunio de la primavera. El mismo Jesús, participó de esa gran fiesta durante todos los años que pasó en la tierra. Vivió sujeto a la Ley, le dió cumplimiento y la culminó. Su última Pascua, coincidió con la consumación del sacrificio para el que había venido, dándole total sentido a aquel momento crucial de la historia judía. El Paso del Señor. Desde entonces, el Pueblo de Dios, cambió el cordero por el Cordero de Dios, y puede comer y beber su propia Carne y Sangre.



Por otro lado, me ha hecho ubicar a San José en el contexto de la Semana Santa, en la que siempre ha sido un personaje "ausente". Esta concidencia de fechas -la celebración litúrgica de San José, fiesta grande de la Iglesia que no puede dejar de honrar a su Santo Patrón, tuvo lugar el pasado sábado, pues la liturgia del Miércoles Santo incompatibilizaba ambas- me hace hoy imaginar a Jesús, al borde de la horrible Pasión, recordando a ráfagas en su corazón de perfecto hombre la figura de aquel que Le hizo las veces de padre. A María, la tenemos presente siempre durante la pasión. Pero... ¿y José? Sin duda, Jesús se acordaría de él en aquellos momentos.
Hoy de pronto y por vez primera, echo de menos esa referencia a modo de flashback en la película que hizo Mel Gibson, cuando vemos los "recuerdos" de la Madre y el Hijo. Hubiera quedado bonito y "creíble" ¿no crees?
Para quien ha visto irse a su padre demasiado pronto -siempre es demasiado pronto, lo sé, pero los 19 años no me negarán que es prematuro- esta idea resulta muy sugerente. No se sabe hasta cuando estuvo José acompañando a María y a Jesús, pero los Evangelios dan a entender que, desde luego, fue antes del comienzo de la vida pública del Mesías. No se explica que en Caná no estuviera con ellos en aquella boda. Sea como fuere, el recuerdo de su "padre" le acompañaría siempre. Seguro que pensaba en él entrañablemente y Jesús y su Madre hablarían en casa de el con frecuencia. Y, cercano el momento de la cruz, a punto de despedirse físicamente de la tierra en la que creció como hombre, recordaría a todos los que conoció, y seguro que pensó en él. En su ejemplo de hombre bueno, en los momentos tiernos de la infancia, en cómo se disgustó cuando Él se quedó 3 días en el templo aquella vez y creían que lo habían perdido...en cómo le enseñó a trabajar con la madera, esa que en la Cruz se convertiría en verdadero Trono, en árbol de la Vida... No sé. Es un pensamiento tonto. Pero es la primera vez que se me ocurre esto... y me apetecía dejarlo por escrito.


Además, me ha hecho pensar que -si Dios me da lucidez mental llegado el momento- supongo que me acordaré de mi padre, cuyo santo hubiéramos celebrado hoy, como no he dejado de hacer todos los dias desde que se fue.

Que tengas una buena Semana Santa.

Y... estés donde estés, de viaje o en vuestra casa, de vacaciones o trabajando: si crees en El, no le dejemos solo. Acompáñemosle. Aunque sea solo con el pensamiento...

lunes, 17 de marzo de 2008

Un libro, una película... Viernes de Dolores

Cuando decidí crear este cuaderno, no pensé realmente en cúal iba a ser su contenido, de qué iba a hablar, a quien me dirigía... ¿cúal era mi verdadero propósito? Lo cierto es que no lo sé. O sí.
Supongo que simplemente era el impulso de escribir. Escribir. Escribir. Aunque no te lea nadie. Simplemente escribir. El impulso irrefrenable que aporta un algo que, paradójicamente, no puedo escribir para explicar.
Pero antes de escribir: leer. No siempre. De hecho... casi nunca. Dar entre una inmensa y surtidísima caja de bombones con uno que realmente tenga el sabor inédito, desconocido, cautivador, me resulta dificilísimo. Pero insisto. No abandono. Por ese pequeño milagro merece la pena abrir un libro. ¿Será este? Y de pronto, no es, pero se le acerca mucho. ¡Qué increíble experiencia cuando das con algo que te secuestra hasta de tí misma! Y lees como si no hubiera nada más que hacer. Como si no hubiera tiempo. Como si me fuera a morir mañana.
Puede que me lo dé todo, pero leer también me quita mucho; me atrapa, saca lo peor de mí. Me vuelve huraña, antisocial, escurridiza y, lo peor: obsesiva.
El pasado viernes, Viernes de Dolores, terminé de leer La ladrona de libros. En dos sentadas. Había comenzado el día anterior. Mas de 500 paginas en dos noches. Y se me ha hecho corto. No he podido disfrutarlo despacio. La lectura que me atrapa... me secuestra, me fagocita, me absorbe. ¿Me posee? No sé. Algo parecido a eso. Luego me deja exhausta, con una agridulce sensación tejida de insatisfacción y plenitud. ¡Cómo desearía no haberla comenzado aún para poder volver a disfrutarla! ¡Qué envidia me provocan las personas a las que se la he recomendado y aún no la han abierto!

Me gustan la idea narrativa y la estructura de la novela. Me gusta la historia que cuenta. Y me gusta (más) cómo está escrita. Tiene momentos de un lirismo estremecedor. Y sí, lo confieso: he llorado varias veces. Pero llorado del verbo disfrutar. A gusto. Sin desconsuelo y sin motivo concreto. No es solo "me ha emocionado", no. ¡Qué difícil es transmitir esa rara belleza que puede encerrar el dolor! Dolor, belleza; me parecen ambos dos misterios que encajan entre sí, cuya clave no nos es concedido desvelar del todo en esta vida.
Justo a menos de 100 páginas de acabar, me sacaron a patadas de mi aislamiento lector . ¡Qué sacrificio! ¡Me costó más que 100 ayunos! Si no fuera por que la amistad está por encima de casi todas las cosas y que una suele cumplir lo que promete, no hubiera acompañado a quien me había hecho prometer que la acompañaría al cine a ver "Cometas en el cielo".
Viernes de Dolores. Dejé a Liesel a punto de perderlo todo, y me zambullí 40 años más tarde, en otro mundo, en otras vidas, en otros dolores, en otras esperanzas pero .... no en otras lágrimas; no, esas seguían siendo mías.

Al final... es lo mismo. El ser humano, capaz de cometer las mayores barbaridades y atrocidades contra otros hombres y, al mismo tiempo, capaz de llegar a un nivel de dignidad, de entrega, de amor fraterno... Sí... la paradoja humana. Eso mismo que la muerte-narradora no es capaz de llegar a entender tampoco.
Viernes de Dolores. Así fue. Asi sigue siendo todavía. Que Dios nos dé el inmenso don de apreciar el valor sublime que hay detrás de un sacrificio hecho por amor. Sin esperar nada.

Mírale. Atrévete. ¿No ves lo que te dice desde ahí arriba, clavado, cosido al madero?
- ¡Por tí... lo haría mil veces!

miércoles, 12 de marzo de 2008

Por favor: que también me lo expliquen a mí.

Reproduzco hoy una carta que alguien con muchísimo sentido común (y del humor) ha remitido a un diario de información general que se vende en toda España desde hace mas de 100 años.
Sin comentarios.

Carta al Director de ABC

Madrid, 12 de marzo de 2008.


Que me lo expliquen

Fumar durante el embarazo perjudica la salud de su hijo. Un cartón de tabaco es un paquete grande y rectangular donde caben veinte cajetillas de tabaco. Pues bien, leo en un cartón de tabaco la siguiente advertencia, escrita a todo lo largo del cartón y con letras bien grandes: «Las autoridades sanitarias advierten: Fumar durante el embarazo perjudica la salud de su hijo». Leer eso me ha provocado mucha confusión, mucho desconcierto y mucho embrollo. Porque si bien es verdad que fumar durante el embarazo perjudica la salud del hijo, como advierten las autoridades sanitarias, ¿qué le ocurre a un hijo cuando su madre embarazada decide interrumpir el embarazo? ¿Esa acción no perjudica la salud de su hijo? En realidad perjudica la salud del hijo totalmente, porque cuando una mujer embarazada permite que le practiquen un aborto, a su hijo lo matan. Entonces, ¿por qué las autoridades sanitarias advierten que fumar durante el embarazo perjudica la salud de su hijo y no advierten que «interrumpir voluntariamente su embarazo» mata a su hijo, sino que nos lo muestran como «un derecho» de las madres?

Las autoridades sanitarias dicen saber mucho sobre salud reproductiva. Pues que me expliquen esto, porque es toda una contradicción.

Miguel Ángel García Sánchez

Madrid

martes, 11 de marzo de 2008

Las fechas es lo que tienen

Hay dias que uno no está para nada, pero hoy no es uno de esos para mí.





Hoy quiero estar para todo.


Aunque me canse.


Aunque imagine cosas mejores.


Aunque me aburra.


Aunque....





Gracias.





Porque me canso.


Porque imagino cosas mejores.


Porque me aburro.


Porque.... tengo un porqué.





Porsiaca: nunca des por hecho lo cotidiano. Sigue sorprendiéndote y agradeciendo.

domingo, 9 de marzo de 2008

Fin de semana: dos en una

Esta entrada es de ayer y hoy.


Escribo antes de que sepamos cómo acaba la jornada electoral, para no obligarme a hablar de nada de eso, ni dejarme llevar por el estado de ánimo que pueda tener una vez conocidos los resultados. Mañana, siendo encima lunes... ya Dios dirá por dónde salgo (aviso a navegantes).


Ayer fue un sábado estupendo; salí a dar una vuelta "campestre". Buen tiempo, carretera y monte y una buena amiga de copiloto. Ambas llevábamos tiempo sin vernos con calma. Hacía un día estupendo, y decidimos sin previo aviso, regalarnos un "mano a mano" de los de antes. Para mí, desde luego, fue un buen regalo, y espero que para ella lo fuera también. Ahora que caigo, fue recientemente su cumpleaños y no le regalé nada.


Sin prisas, al sol de la sierra madrileña; caminamos y hablamos -como siempre que hay tiempo- de lo divino y de lo humano. Y mucho de lo primero, la verdad. Fuimos hasta una ermita que honra a la Virgen en los aledaños del pueblo. Me hizo ilusión ver que no eramos las únicas que aprovechaban el buen tiempo para llegar hasta allí.


Desde luego, no descubro nada al afirmar que, de todos los amores que el ser humano está convocado a vivir... el de la amistad es sin duda de los mejores. Gracias!


No puedo dejar de citar la pena y el "acompañamiento moral" que me produjo el asesinato de Isaias Carrasco. Recé por él y por su familia. Y por la familia de la niña de Huelva que ha aparecido llenando de dolor y de terrible certeza a sus hasta el viernes esperanzados padres. Que ninguno pierda la Esperanza con mayúsculas.



Pd. Se nota que soy una novata. No publiqué esto ayer, por si lo modificaba o algo. Pero se me echó el tiempo encima y no lo hice. Eran las cuatro de la tarde cuando lo escribí... La entrada correspondiente al lunes ya veré cuándo la escribo. Por si acaso: sirva la última frase de ayer: que ninguno pierda la Esperanza con mayúsculas.

viernes, 7 de marzo de 2008

Andando, que es gerundio.

Hoy he echado a andar.

- Literalmente: porque tras el lío de la moto ayer, y sin haber tenido tiempo de encontrar los papeles en regla -conté aquí el motivo de la "parada", pero no la historia completa, que fue entre surrealista y marxista (de los hermanos Marx)- no me he atrevido a jugármela y he venido a la oficina andando. Quede claro que, en mi opinión, esto no cuenta en ningún caso como punto "Porsiaca", sino que viene a demostrar que tonta del todo no soy...porque si me paran sin papeles me "secuestran" la moto, aparte de multarme. Un paseo estupendo: hace sol, es viernes, y me viene fenomenal para la "salud" (Uds. ya me entienden).


- Figuradamente: porque tras dos dias de vida oculta, me voy a atrever a romper el cascarón... y contar por ahí que este sitio existe. Espero que este paseo sea igual de estupendo.
Aunque no brille el sol ni sea viernes todos los días, seguro que me resulta saludable 100%.


Pues eso; el otro día -el día de la concepción de este blog- me daba la bienvenida a mí misma, en un acto de egocentrismo. Hoy se la doy a los que estén por ahí... en un acto de "audacia".


D. Enrique (¿puedo llamarle padrino?) Ud. tardó menos de media hora en crear el suyo... Ya ve, yo he tardado tres días....

Y no me diga que la antigüedad es un grado... El que sabe, sabe y "point".

jueves, 6 de marzo de 2008

Penseques 1- Porsiacas 0

Bueno... pues se acabó la Champions. Se acabó para el Madrid...
¡Qué se le va a hacer! Hay muchas más cosas de las que preocuparse.
Quizá los políticos deberían usar acontecimientos de esta naturaleza para sacar conclusiones.
Eh, oiga, pssst! : No se puede ir de "sobrao". Pensé que pasaríamos...
Ya lo dijo el pueblo: "hasta el rabo, todo es toro".

Hoy he sido -una vez más- una Penseque de libro: me han parado por ir en la moto con los auriculares puestos. Prometo que los llevaba a bajísimo volumen... estaba escuchando una tertulia de la radio....
La magnanimidad del pipiolo-agente de movilidad me ha salvado de perder 3 puntos del carnet...

- "Pensé que nunca me iban a pillar": 1-0

miércoles, 5 de marzo de 2008

mi primera entrada "Chispas"

No tengo ni idea del futuro que le deparará a esta alacena que abre sus puertas hoy.

Pero me comprometo firmemente a no preocuparme por eso. Pasito a paso. Tampoco creo que me lea nadie... asi que, en un acto de egocentrismo: me doy la bienvenida a mí misma.



5 de Marzo 2008